Con un tipo de cambio que se desliza a la baja y rendimientos en instrumentos en pesos que se mueven entre 2,5% y 2,7% mensual, el incentivo para vender dólares, colocarse en letras o bonos del Tesoro y recomprar divisas más adelante se vuelve fuerte. Pero el carry trade nunca fue un camino de certeza: es una apuesta a que el equilibrio se mantenga. Ese empuje externo, aunque no sea masivo, puede inclinar precios en un mercado que se mueve por expectativas y por el balance fino entre oferta y demanda. Pero el mismo escenario que alimenta el carry trade instala un riesgo que crece en silencio: el “espacio” que el tipo de cambio tiene para subir sin romper reglas. En números concretos, en el último mes la estrategia dejó ganancias estimadas de entre 6% y 8% en dólares para quienes entraron en el momento justo: vender dólares, capturar tasa en pesos y volver a dolarizarse con un tipo de cambio estable o en retroceso. En ese contexto de calma aparente, tasas en pesos todavía elevadas y abundante oferta de divisas, una estrategia clásica de la City volvió a quedar en el centro de la escena: el carry trade, hoy más rentable en dólares, pero también más expuesto a un giro de corto plazo. La dinámica tiene una explicación simple y, a la vez, delicada. El dólar mayorista se ubica sensiblemente por debajo del techo de la banda de flotación que actualiza el Banco Central y, según estimaciones de mercado, la distancia ronda el 13% o incluso más, dependiendo del día de cálculo del límite superior. En un mundo donde la tasa anual de la deuda del Tesoro de Estados Unidos ronda niveles cercanos al 4% nominal, ese rendimiento mensual en dólares luce, para muchos, casi irresistible, aunque el riesgo sea de otra naturaleza. En la City agregan un condimento que explica el “extra” bajista de las últimas ruedas: el ingreso de dólares desde el exterior para montar posiciones de carry. Traducido al lenguaje cotidiano: la cotización podría rebotar con fuerza —por ejemplo, $80 o $100— y aun así seguir dentro del esquema, lo que alcanzaría para comerse parte importante del rendimiento en dólares de una estrategia de corto plazo. Esa distancia se amplificó por el modo en que se ajustan las bandas desde enero: el techo y el piso evolucionan mensualmente al ritmo de la inflación informada por el INDEC con rezago, lo que acelera el movimiento de los límites cuando el IPC se mantiene alto. Y cuando el mercado ofrece retornos tan altos en tan poco tiempo, también está avisando —aunque sea en voz baja— que el riesgo siempre está a la vuelta de la esquina. Un ruido interno, un shock externo, una señal política mal leída o una sorpresa inflacionaria pueden recalentar el mercado y forzar un ajuste rápido del tipo de cambio. El mercado cambiario argentino cerró la última semana con un dato que llamó la atención incluso entre operadores acostumbrados a la volatilidad: el dólar oficial mayorista volvió a ubicarse por debajo de los $1.400 y no encuentra fuerza para despegar, mientras los dólares financieros acompañaron el movimiento y, en el caso del MEP, achicaron la brecha hasta niveles casi nulos frente al minorista. La señal más visible aparece en el contado con liquidación, el canal típico para entrar y salir divisas mediante el mercado bursátil. El resultado es una brecha cada vez mayor entre el tipo de cambio corriente y el techo, lo que reduce la “sensación de cobertura” que algunos inversores asocian a operar cerca del límite superior. Por ahora, muchos operadores descuentan que la tranquilidad cambiaria seguirá algunas semanas más por una combinación de factores: demanda privada moderada, oferta sostenida de divisas y la expectativa de que el ingreso estacional de la cosecha gruesa refuerce la disponibilidad de dólares. En ese caso, lo que hoy es rendimiento “en dólares” puede convertirse, de un día para otro, en una ganancia evaporada o incluso en pérdida. Con el dólar “planchado” y las tasas todavía tentadoras, la estrategia seguirá seduciendo. Aun así, el punto débil del carry no es matemático, sino de confianza. En paralelo, el dólar oficial se sostuvo calmo o bajista. Analistas privados vinculan parte de la baja reciente del CCL a flujos de fondos que llegan para aprovechar la tasa local en un contexto de dólar quieto y rendimientos atractivos. Buenos aires-23 de Febrero de 2026-Total News Agency-TNA-.
El carry trade en Argentina: altas rentabilidades y riesgos ocultos
En Argentina, la estrategia de carry trade gana impulso: inversores venden dólares, invierten en bonos del gobierno con alta rentabilidad y planean recomprar la divisas más adelante. A pesar de las ganancias potenciales del 6-8%, los expertos advierten de crecientes riesgos por el estrecho margen del tipo de cambio y posibles shocks externos que podrían reducir las ganancias.